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Lo que el cuerpo recuerda: por qué seguimos temblando aunque ya pasó

Apoyo emocional tras el terremoto en Venezuela — YelvisMentor
Bienestar emocional

Lo que el cuerpo recuerda:
por qué seguimos temblando
aunque ya pasó

Una guía honesta para entender — y acompañar — lo que sentimos los venezolanos después del 24 de junio, estemos donde estemos.

El 24 de junio pasó algo que ninguno de nosotros va a olvidar fácilmente. Y aunque el movimiento telúrico duró minutos, muchos seguimos sintiéndolo semanas después: en el sueño que ya no es profundo, en el corazón que se acelera con un ruido fuerte, en las ganas de llorar sin razón aparente a mitad de una tarde cualquiera.

Esto no es exclusivo de quienes estuvieron en La Guaira, en Caracas o en las zonas más afectadas. También lo sienten quienes vivieron el 24J en ciudades donde el sismo apenas se percibió, y lo sienten —con una impotencia distinta— los venezolanos que están fuera del país, viendo todo a través de una pantalla y sin poder abrazar a los suyos. No hace falta haber estado bajo los escombros para estar afectado. Estamos afectados como pueblo.

No hay una forma "correcta" de estar afectado por esto. Lo que sientes es válido, sea lo que sea.

El cuerpo no lee el calendario

Cuando ocurre algo tan grande y tan repentino, el cerebro hace algo muy simple y muy antiguo: se queda en modo alerta. No es debilidad ni exageración, es biología. El sistema nervioso aprendió, en cuestión de segundos, que el suelo puede moverse sin aviso. Y ahora se mantiene vigilando para que no lo vuelva a agarrar desprevenido.

Por eso las réplicas —reales o solo sentidas— nos sacan de quicio. Por eso cuesta dormir profundo, por eso un portazo puede hacer saltar el corazón, por eso algunos días todo parece "normal" y otros, de la nada, vuelve el nudo en el pecho. El cuerpo sigue respondiendo al peligro aunque la mente ya sepa, racionalmente, que el peligro inmediato pasó.

Esa distancia entre lo que la mente entiende y lo que el cuerpo todavía siente tiene nombre: es una respuesta de estrés agudo completamente esperable después de un evento como este. La PNL —como tecnología de cambio personal rápido— describe este fenómeno de manera muy precisa: el cerebro almacena la experiencia junto con el estado emocional en que ocurrió. Mientras ese archivo siga "abierto", el cuerpo puede revivir parte de ese estado con muy poca provocación.

No es que no lo hayas superado. Es que el cuerpo necesita su propio tiempo para aprender que ya puede bajar la guardia.

Lo que hemos hecho juntos

En medio de todo esto también ha pasado algo enorme, y vale la pena decirlo con nombre propio.

Miles, quizás millones de personas se movilizaron para ayudar. Gente que donó lo que tenía. Gente que rezó sin parar. Gente que movió escombros con sus propias manos. Gente que custodió y trasladó ayuda humanitaria dentro y fuera del país para que llegara a quien la necesitaba.

Venezolanos de aquí y de afuera, desconocidos entre sí, se solidarizaron con una fuerza que dice mucho de quiénes somos como pueblo.

Si fuiste parte de eso — de cualquier forma, grande o pequeña — esa acción también forma parte de tu historia del 24J. Y si lo único que pudiste hacer fue estar preocupado, no poder dormir y pensar en tu gente desde lejos, eso también cuenta. Porque detrás de esa angustia hay amor, y el amor es siempre una forma de estar presente.

Herramientas simples para hoy

Esto no reemplaza la ayuda profesional cuando se necesita. Pero son recursos concretos que puedes usar en cualquier momento del día, sobre todo cuando sientas que la alerta se activa sin que haya un peligro real frente a ti.

  • Ancla tus 5 sentidos al presente. Nombra cinco cosas que puedas ver ahora mismo. Cuatro que puedas tocar. Tres que puedas oír. Dos que puedas oler. Una que puedas saborear. Este ejercicio simple le recuerda al cuerpo en qué lugar y en qué momento está realmente.
  • Alarga la exhalación. Inhala contando hasta cuatro, exhala contando hasta seis. No necesita ser perfecto ni durar mucho. Unas pocas respiraciones con la salida de aire más larga que la entrada bajan el volumen de la alerta física.
  • Pon una frase en el presente. Di en voz alta o para ti mismo: "Ya pasó. Estoy aquí. Hoy es [la fecha de hoy]." Es simple, pero efectivo: es una forma directa de traer la mente al momento presente cuando el cuerpo insiste en quedarse en el instante del sismo.
  • Permítete sentirlo sin exigirte "estar fuerte". Llorar, tener miedo, sentirte agotado — ninguna de esas respuestas es fallar. Son respuestas humanas normales ante algo que fue objetivamente muy grande para todo un país.

Cuándo buscar apoyo profesional

Si notas que el sueño, el apetito o el ánimo llevan varias semanas afectados de forma sostenida, o si la ansiedad interfiere con tu día a día, no tienes que esperar a que "se te pase solo". Conversar con un psicólogo o un profesional de salud mental es un paso de cuidado, no una señal de debilidad.

Si en este momento sientes que necesitas hablar con alguien, buscar ese apoyo — un profesional, un familiar de confianza, una voz conocida — es una de las cosas más valiosas que puedes hacer por ti.

Pedir ayuda también es una habilidad. Y los venezolanos llevamos mucho tiempo demostrando que sabemos usarla.

Este artículo tiene un único propósito: acompañar. Es información general, no un diagnóstico ni un tratamiento clínico, y no sustituye la orientación de un profesional de salud mental.

Yelvis Arteaga — NLP Trainer YelvisMentor
Escrito por
Yelvis Arteaga
NLP Trainer avalado por The Society of NLP Dr. Richard Bandler (EE.UU.). Escribo esto como un venezolano más que también sintió el 24J desde lejos y que sabe que el proceso no termina cuando paran las réplicas.

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